La Red por la Defensa de la Precordillera existe con este nombre desde el año 2006, pero mucho antes hubo vecinos que se organizaron para proteger la precordillera de la Florida y Santiago. En los años noventa y siguientes, hubo vecinos que lucharon por el resguardo de sus barrios, exigiendo por ejemplo la limpieza de la Quebrada de Macul en toda su extensión, por el peligro que esto podría generar.  Ni las autoridades comunales, ni las regionales, ni las nacionales oyeron sus demandas: el fatídico 3 de mayo de 1993, el aluvión de la Quebrada de Macul arrasó con tres poblaciones, destruyó 400  casas y causó  la muerte de 28 personas, dejando a su paso más de 30.000 damnificados.

Entonces las Juntas de Vecinos de Las Perdices, El Esfuerzo, Las Higueras, Santa Sofía de Lo Cañas y Lo Cañas empezarón a preocuparse intensamente por la precordillera, sobre todo por el peligro inminente de nuevos aluviones. Por éstas razones, en conjunto con otras organizaciones, se creó lo que hoy conocemos como “Red Precordillera”.

En sus inicios la Red se propuso generar un Parque Público en el Panul, algo titánico pensando que el bosque ni siquiera tenía reconocimiento oficial, es decir, no existía para los que tomaban las decisiones.

Por otro lado, los vecinos y los santiaguinos tampoco conocían el bosque… ¿cómo luchar por algo que no se conoce? Así, la primera estrategia de la Red fue hacer conocido el Panul, la importancia de su valor para toda la ciudad y los riesgos y desastres que podrían producirse al destruirlo.

Comenzamos una fuerte campaña de difusión comunicacional. Participamos en ferias, exposiciones académicas, caminatas guiadas, y cuanta instancia se pusiera por delante, para dar a conocer el bosque Panul y el peligro que se veía venir.

Como muy pocos vecinos conocían el bosque, se focalizó la difusión territorial. Fueron años de intenso trabajo para difundir el conflicto y para fortalecer la organización interna, además de generar lazos con otras organizaciones hermanas.

Esta masiva difusión contribuyó a generar conciencia sobre la importancia de mantener éstos lugares, pero por otro lado, generó un fuerte impacto en el bosque, por el dramático aumento de los visitantes a un ecosistema desrregulado. Si el año 2007 ingresaban 100 personas el Panul durante la semana, hoy los visitantes se empinan por sobre los 2000, generando un impacto que el bosque no ha podido revertir, lo que ha llevado a un deterioro del Panul en varios sectores, sobre todo por el uso indiscriminado de la bicicleta, que erosiona y compacta el suelo. Es por esto que la Red ha iniciado una fuerte campaña de educación ambiental, a través de la generación de un proyecto educacional que ya está siendo implementado en varios colegios del sector. Se han disminuido al mínimo las caminatas al bosque. Por otro lado, se están zonificando lugares para distintos usos, permitiendo un área de protección que asegure la vida del bosque.

 

Con el correr de los años, la Red necesitaba sangre nueva que tomara las riendas de esta lucha, ya que la mayoría de sus miembros fundadores eran vecinos de edad. Fue entonces cuando comenzó a llegar una gran cantidad de miembros jóvenes, que renovaron la estrategia de la Red, volcándola hacia la calle.

Desde sus inicios la organización fue horizontal y participativa, entendiendo por esto que cualquier persona podía participar en ella y decidir en espacios abiertos. Esto permitió que los nuevos miembros se empaparan de un gran conocimiento e historia, empoderándose fuertemente de la causa. Actualmente, como en aquel entonces, la estrategia política de la Red se discute en asambleas abiertas, y se implementa en equipos de trabajo de iguales características.

Con los años la Red siguió creciendo. Llegaron nuevos vecinos, sobre todo profesionales, que aportaron en la defensa de corte más técnico – institucional, lo que permitió un histórico triunfo: vencer al proyecto inmobiliario en el Sistema de Evaluación Ambiental, en enero del 2012.

Este triunfo, sin embargo, no ha sido suficiente para que las autoridades protejan oficialmente el Panul.

Por otro lado, desde la Red se ha ido desarrollando una gran crítica hacia el Estado y al manejo que este realiza de nuestros ecosistemas: la destrucción dramática de áreas de valor natural; el alejamiento de las comunidades de la toma de decisiones; las concesiones privadas de parques y reservas, privando a las comunidades de éstos beneficios; un ordenamiento jurídico que privilegia la inversión por sobre la vida de la naturaleza, al tratar el medio ambiente como una mercancía; la consideración del derecho de propiedad por sobre el derecho a un medio ambiente libre de contaminaciones; la final desvinculación de las comunidades de su propio territorio y cultura.

¿Qué hacer cuando el Estado, que debería proteger éstos territorios y ser el garante de una efectiva participación ciudadana, hace todo lo contrario?

Después de muchos años de trabajo, hemos llegado a la conclusión de que nosotras y nosotros, los habitantes que amamos el Panul y sentimos que es parte de nosotros, debemos tomar las decisiones sobre este territorio, asegurando su protección definitiva.

Nuestra solución al mal gobierno es la generación de un parque comunitario en el Panul, gestionado por los vecinos del sector, bajo protección oficial. Es decir, ya no solo luchamos por generar un parque público, sino que queremos participar activamente del territorio que nos alberga, sobre todo porque el bosque Panul es parte de nuestra cultura. Sin él desaparecería un modo de vivir, de relacionarse con la montaña y la naturaleza.

Si nosotros somos el poder soberano, ¿porqué no podríamos controlar comunitariamente el Panul?. La fórmula exacta para esto no la conocemos. Sabemos sin embargo que hay una comunidad detrás de nosotros, luchando por la protección de este lugar, y dispuesta a trabajar autogestionadamente para levantar el primer parque comunitario del país. Si el Estado no está cumpliendo la tarea de proteger nuestra naturaleza, ¿porqué no permitir que la ciudadanía activa tome las riendas de esto?.

Para nosotros esto es una convicción y una responsabilidad. Después de casi 10 años de lucha, queremos ser parte del futuro del bosque Panul.

Hoy contamos con un proyecto de parque comunitario que día a día crece, y que a pesar de todos los obstáculos y precariedades, ha empezado su implementación.

Hemos encontrado un camino para desarrollarnos políticamente, sin tener que participar en el sistema actual de elecciones y partidos, sistema que rechazamos por distanciar a las personas y comunidades de la toma de decisiones.

Llegamos para quedarnos. Desde el Panul decimos: NUNCA MÁS SIN NOSOTROS.

 

 

Red por la defensa de la Precordillera.

La Red por la Defensa de la Precordillera existe con este nombre desde el año 2006, pero mucho antes hubo vecinos que se organizaron para proteger la precordillera de la Florida y Santiago. En los años noventa y siguientes, hubo vecinos que lucharon por el resguardo de sus barrios, exigiendo por ejemplo la limpieza de la Quebrada de Macul en toda su extensión, por el peligro que esto podría generar.  Ni las autoridades comunales, ni las regionales, ni las nacionales oyeron sus demandas: el fatídico 3 de mayo de 1993, el aluvión de la Quebrada de Macul arrasó con tres poblaciones, destruyó 400  casas y causó  la muerte de 28 personas, dejando a su paso más de 30.000 damnificados.

Entonces las Juntas de Vecinos de Las Perdices, El Esfuerzo, Las Higueras, Santa Sofía de Lo Cañas y Lo Cañas empezarón a preocuparse intensamente por la precordillera, sobre todo por el peligro inminente de nuevos aluviones. Por éstas razones, en conjunto con otras organizaciones, se creó lo que hoy conocemos como “Red Precordillera”.

En sus inicios la Red se propuso generar un Parque Público en el Panul, algo titánico pensando que el bosque ni siquiera tenía reconocimiento oficial, es decir, no existía para los que tomaban las decisiones.

Por otro lado, los vecinos y los santiaguinos tampoco conocían el bosque… ¿cómo luchar por algo que no se conoce? Así, la primera estrategia de la Red fue hacer conocido el Panul, la importancia de su valor para toda la ciudad y los riesgos y desastres que podrían producirse al destruirlo.

Comenzamos una fuerte campaña de difusión comunicacional. Participamos en ferias, exposiciones académicas, caminatas guiadas, y cuanta instancia se pusiera por delante, para dar a conocer el bosque Panul y el peligro que se veía venir.

Como muy pocos vecinos conocían el bosque, se focalizó la difusión territorial. Fueron años de intenso trabajo para difundir el conflicto y para fortalecer la organización interna, además de generar lazos con otras organizaciones hermanas.

Esta masiva difusión contribuyó a generar conciencia sobre la importancia de mantener éstos lugares, pero por otro lado, generó un fuerte impacto en el bosque, por el dramático aumento de los visitantes a un ecosistema desrregulado. Si el año 2007 ingresaban 100 personas el Panul durante la semana, hoy los visitantes se empinan por sobre los 2000, generando un impacto que el bosque no ha podido revertir, lo que ha llevado a un deterioro del Panul en varios sectores, sobre todo por el uso indiscriminado de la bicicleta, que erosiona y compacta el suelo. Es por esto que la Red ha iniciado una fuerte campaña de educación ambiental, a través de la generación de un proyecto educacional que ya está siendo implementado en varios colegios del sector. Se han disminuido al mínimo las caminatas al bosque. Por otro lado, se están zonificando lugares para distintos usos, permitiendo un área de protección que asegure la vida del bosque.

 

Con el correr de los años, la Red necesitaba sangre nueva que tomara las riendas de esta lucha, ya que la mayoría de sus miembros fundadores eran vecinos de edad. Fue entonces cuando comenzó a llegar una gran cantidad de miembros jóvenes, que renovaron la estrategia de la Red, volcándola hacia la calle.

Desde sus inicios la organización fue horizontal y participativa, entendiendo por esto que cualquier persona podía participar en ella y decidir en espacios abiertos. Esto permitió que los nuevos miembros se empaparan de un gran conocimiento e historia, empoderándose fuertemente de la causa. Actualmente, como en aquel entonces, la estrategia política de la Red se discute en asambleas abiertas, y se implementa en equipos de trabajo de iguales características.

Con los años la Red siguió creciendo. Llegaron nuevos vecinos, sobre todo profesionales, que aportaron en la defensa de corte más técnico – institucional, lo que permitió un histórico triunfo: vencer al proyecto inmobiliario en el Sistema de Evaluación Ambiental, en enero del 2012.

Este triunfo, sin embargo, no ha sido suficiente para que las autoridades protejan oficialmente el Panul.

Por otro lado, desde la Red se ha ido desarrollando una gran crítica hacia el Estado y al manejo que este realiza de nuestros ecosistemas: la destrucción dramática de áreas de valor natural; el alejamiento de las comunidades de la toma de decisiones; las concesiones privadas de parques y reservas, privando a las comunidades de éstos beneficios; un ordenamiento jurídico que privilegia la inversión por sobre la vida de la naturaleza, al tratar el medio ambiente como una mercancía; la consideración del derecho de propiedad por sobre el derecho a un medio ambiente libre de contaminaciones; la final desvinculación de las comunidades de su propio territorio y cultura.

¿Qué hacer cuando el Estado, que debería proteger éstos territorios y ser el garante de una efectiva participación ciudadana, hace todo lo contrario?

Después de muchos años de trabajo, hemos llegado a la conclusión de que nosotras y nosotros, los habitantes que amamos el Panul y sentimos que es parte de nosotros, debemos tomar las decisiones sobre este territorio, asegurando su protección definitiva.

Nuestra solución al mal gobierno es la generación de un parque comunitario en el Panul, gestionado por los vecinos del sector, bajo protección oficial. Es decir, ya no solo luchamos por generar un parque público, sino que queremos participar activamente del territorio que nos alberga, sobre todo porque el bosque Panul es parte de nuestra cultura. Sin él desaparecería un modo de vivir, de relacionarse con la montaña y la naturaleza.

Si nosotros somos el poder soberano, ¿porqué no podríamos controlar comunitariamente el Panul?. La fórmula exacta para esto no la conocemos. Sabemos sin embargo que hay una comunidad detrás de nosotros, luchando por la protección de este lugar, y dispuesta a trabajar autogestionadamente para levantar el primer parque comunitario del país. Si el Estado no está cumpliendo la tarea de proteger nuestra naturaleza, ¿porqué no permitir que la ciudadanía activa tome las riendas de esto?.

Para nosotros esto es una convicción y una responsabilidad. Después de casi 10 años de lucha, queremos ser parte del futuro del bosque Panul.

Hoy contamos con un proyecto de parque comunitario que día a día crece, y que a pesar de todos los obstáculos y precariedades, ha empezado su implementación.

Hemos encontrado un camino para desarrollarnos políticamente, sin tener que participar en el sistema actual de elecciones y partidos, sistema que rechazamos por distanciar a las personas y comunidades de la toma de decisiones.

Llegamos para quedarnos. Desde el Panul decimos: NUNCA MÁS SIN NOSOTROS.

 

 

Red por la defensa de la Precordillera.